Trabajos de la Asociación YIHDES

EL TURISMO CULTURAL, UNA HERRAMIENTA DE TRANSFORMACIÓN SOCIAL

Autor:
Daniel Espinoza Reynaga


El turismo suele ser considerado como una actividad dinámica, si creemos que es una actividad que surgió producto de la revolución industrial, no es así; el turismo estuvo presente desde el génesis de la historia de nuestra humanidad, tal vez de manera inconsciente los nómadas o sedentarios se convertían en los primeros turistas.

Sin embargo, con el tiempo esta práctica fue evolucionando, y con ella surgieron diferentes variantes, las cuales manejaban a su vez un común denominador llamado ‘intercambio cultural’, ya que en cualquier modalidad de turismo, se tenía como característica el ‘dejar o llevar algo’.

Todas las formas de hacer turismo aportan al desarrollo económico y social, pero existe una que está imbricada en la cultura y, por sus características, resulta una potencial herramienta de transformación social, nos referimos al turismo cultural.



Recuperado de: http://www.andina.com.pe


ICOMOS define al turismo cultural como “un movimiento de personas esencialmente por una motivación cultural, tal como el viaje de estudios, representaciones artísticas, festivales u otros eventos culturales; visitas a lugares y monumentos, folklore, arte o peregrinación”.

Los consumidores que practican esta modalidad de turismo tienen una motivación multidimensional, las experiencias que buscan encontrar en sus viajes no son limitadas, esto conlleva a que este tipo de turismo se desarrolle de manera armoniosa entre lo económico y social –siempre y cuando–  exista de por medio una óptima gestión.

Para entender mejor los beneficios se puede separar ambos términos: por un lado el turismo tiene un beneficio de carácter económico que otorga valor al patrimonio cultural y al espacio geográfico donde se encuentra. En cambio, mediante la cultura, el desarrollo del turismo permite que los recursos obtenidos se destinen a la protección del patrimonio; se incentiva el desarrollo del lugar y se genera puestos de trabajo, apoyando de esta manera a la preservación de las tradiciones, promoviendo la identidad y reduciendo también los problemas sociales.

Ante tantos beneficios, queda la interrogante sobre si el aprovechamiento del potencial que tiene nuestro país se está desarrollando de manera óptima. El turismo es el sector que más ha crecido económicamente y se ha convertido en un eslabón muy importante dentro de la cadena económica nacional; sin embargo, seguimos siendo testigos de panoramas que no evidencian un progreso en los lugares que –irónicamente- reciben miles de visitas.

Urge gestionar el turismo y nuestro patrimonio de manera eficiente, tenemos una extraordinaria oferta cultural gracias a nuestra historia y geografía. Un ejemplo de ello son las huacas ancestrales acentuadas en diferentes zonas de nuestra capital, así como un centro histórico que agoniza, pero que sigue y seguirá incentivando el interés de visita debido a sus hermosos estilos arquitectónicos. 




Fuente: diario “La República”



Es tiempo de ver al turismo cultural como una herramienta que puede afectar y transformar nuestra sociedad, no únicamente por su carácter económico, sino también por el impacto positivo que se materializa en la sostenibilidad y preservación de nuestro patrimonio, la construcción de la identidad nacional, y la promoción de tradiciones y valores, que en conjunto, son fundamentales para contribuir al desarrollo de nuestra sociedad.


Fuentes consultadas:

Joaquín Saúl García Marchante,María del Carmen Poyato  Holgado, ( 2002). La función social del patrimonio histórico:  el turismo cultural, ediciones de la universidad Castilla- La Mancha. 

http://www.uesc.br/revistas/culturaeturismo/edicao3/artigo1.pdf

http://api.eoi.es/api_v1_dev.php/fedora/asset/eoi:80090/EOI_TurismoCultural_2013.pdf

Daniel Morales Chocano: “Si el alumno no sabe hacer un registro arqueológico desde el inicio, cualquier conclusión que pueda llegar no tiene validez porque no está apoyado en la evidencia material”

Por José Samuel Querevalú

En el Mes de los Museos, la asociación YIHDES entrevistó al arqueólogo Daniel Morales Chocano, reconocido catedrático de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Ha sido director de la Escuela Profesional de Arqueología de dicha casa de estudios y fue Vice Decano del Colegio de Arqueólogos del Perú. Autor de varias publicaciones, ha participado como ponente en diferentes eventos académicos y ha dirigido proyectos de investigación a lo largo del país, resaltado sus trabajos en el sitio de Pacopampa, en la sierra norte, y sus trabajos en la amazonia peruana.  

Profesor, ¿cómo nació su motivación para decidir estudiar arqueología?

Bueno, eso es parte de una historia bastante vieja. Para empezar yo soy de Huánuco y estudié en un colegio de primaria muy importante de esta ciudad en donde me enseñaba un profesor que tenía mucha afición por la historia. Esto fue en los años 60s, justamente en el momento en que los japoneses estaban excavando Kotosh. Ahí tuve la oportunidad de ir con este profesor, pues llevaba a todos los alumnos y al final fue una gran impresión para mí. Me impactó el trabajo de los japoneses y a partir de ese momento tuve mucha curiosidad por la arqueología; más aún por lo ordenados que eran los japoneses que fue lo que me llamó la atención.

Posteriormente vine a Lima,  terminé mis estudios de nivel secundario en el colegio Ricardo Bertín, ahí conocí a otro profesor de historia que sería el Dr. Rivera Cerna, quien también era catedrático de San Marcos. Sus clases de historia eran muy interesantes y complementaron la vocación que yo tenía por la arqueología ya que enfatizaba mucho en las culturas prehispánicas. Yo creo que esos dos momentos fueron sido decisivos para seguir arqueología.  
           
Desde que comenzó a estudiar en San Marcos a la actualidad ¿cómo considera que ha evolucionado la teoría arqueológica?

Bueno, la teoría arqueológica, como yo lo veo, no ha cambiado mucho que digamos. Cuando nació la ‘nueva arqueología’ hubo un boom de posibles cambios pero que no se han materializado a nivel teórico. Más bien, ha sido un cambio de tecnología cibernética entrar a todo lo que es el manejo de estadísticas; sin embargo, a nivel teórico yo no veo que haya mayores cambios. Incluso -hasta la fecha- todavía se siguen manejando los marcos teóricos-metodológicos de lo que yo llamo la escuela norteamericana, que tienen una teoría y una metodología de trabajo de campo incluso más rígidas que no han podido ser superadas a pesar que hay muchas críticas sobre la arqueología contextual.

En su opinión, ¿Qué características contempla la investigación en arqueología en comparación de otras ciencias?

La arqueología en comparación con otras ciencias, se ha convertido en multidisciplinaria, pues con la tendencia de la ’nueva arqueología’ ha logrado mayor acercamiento con las ciencias naturales. Mientras que la ‘vieja arqueología’ estaba orientada a las ciencias humanas, incluso los títulos y los grados eran bien claros; actualmente el arqueólogo ya no puede hacer inferencias solamente en base a lo que él pueda aportar a nivel de sus excavaciones, tiene que hacer una serie de análisis en las que él no está preparado, necesita mucho apoyo de otras disciplinas.

¿Cómo se inicia en la docencia? ¿Era limitado en ese tiempo el campo laboral o como era el panorama?

No era limitado en ese tiempo pero eran pocos arqueólogos, y los pocos arqueólogos que seguíamos la carrera prácticamente terminábamos involucrados en ser ayudantes primero, luego como jefes de práctica e inmediatamente entrábamos a la docencia. La mayoría de los profesores posteriores que hubo en la escuela han llegado a la docencia de esa manera, y además, a diferencia de ahora, el alumno de arqueología -que eran pocos- tenía la posibilidad de hacer más prácticas. Seis u ocho alumnos podían repartirse entre tres o cuatro profesores y participar permanentemente en proyectos de investigación. Estaban siempre en trabajos de campo, por entonces había más formación de campo especialmente. No tanto a nivel teórico, la teoría para nosotros era casi un misterio hasta que terminábamos la carrera.

A modo personal, y aunque suene redundante ¿Qué se enseña cuando se enseña arqueología?

La enseñanza básica para la formación de un arqueólogo está a nivel metodológico, de trabajo de campo. Y aquí es importante por ejemplo el registro arqueológico, siempre lo he recalcado, que si el alumno no sabe hacer un registro arqueológico desde el inicio, cualquier conclusión que pueda llegar no tiene validez porque no está apoyado en la evidencia material. La mayor flaqueza de la arqueología justamente está en el registro arqueológico, la educación profesional tiene que fortalecer esa parte de la formación del estudiante. La parte metodológica, la parte práctica, el trabajo de campo; yo por lo menos me he formado de esa manera. Yo termine arqueología y poco sabía de teoría, realmente poco. Ni siquiera los profesores me habían orientado en eso.

UNA MIRADA A LOS NUEVOS PROFESIONALES

En base a su experiencia, ¿cuál sería la lección o experiencia que nos podría compartir en cuando a la enseñanza arqueológica?

Como docente hemos tenido mucha experiencia. Todos los alumnos no son iguales. Siempre los he diferenciado por bases, hay bases que fueron grupos casi selectos y hay bases que no sé porque han llegado a estudiar arqueología. Teniendo en cuenta eso, siempre trato de dar más cuando hay más interés de los estudiantes y doy menos cuando no hay ningún interés. No me voy a preocupar por alumnos que ni siquiera tienen una orientación vocacional.            

Desde su punto de vista ¿cuál sería el nuevo reto al que se enfrentan los nuevos profesionales en arqueología? ¿Qué espera al país en general?

Bueno, esto está vinculado a todos los aspectos socio-políticos que están ocurriendo en el Perú. En mi generación había el compromiso o la obligación de que el arqueólogo tenía que poner en valor los monumentos. Era un científico puro que hacía una propuesta de investigación, hacía su trabajo y no le interesaba el resto; o sea, la cultura material, nuestro patrimonio quedaba al desamparo. Y esa es una escuela que se instaura con la ‘escuela norteamericana’, porque ¿qué han hecho los extranjeros? Vinieron, hicieron su tesis, excavaron y jamás han puesto en valor nada. La puesta en valor es puro esfuerzo de los arqueólogos peruanos y ustedes lo conocen.

En el norte tenemos proyectos como Huaca del Sol y Huaca de la Luna, aquí ustedes conocen el proyecto Caral. Y ahora hay varios proyectos sostenibles de arqueología que ya no son típicamente ‘arqueología científica‘, sino que tienen una preocupación al estar vinculados los aspectos sociopolíticos y necesidades de esta sociedad como es el turismo y la puesta en valor de los sitios arqueológicos. Lamentablemente las currículas de todas las escuelas a nivel de Perú no se ajustan, entonces los arqueólogos aprenden eso fuera de la universidad, nadie les ha enseñado eso. Ya se debería recoger toda esa experiencia y renovar la currícula, y que sea una formación de acuerdo a la realidad.     






Profesor Daniel Morales en San Marcos. Foto: José Guerrero 2017


LA CULTURA EN EL PAÍS Y SU ESTADO ACTUAL


Cambiando de tema, en relación a la gestión pública del sector cultural ¿cuáles son sus expectativas con relación a la labor y agenda del actual ministro?

El Ministerio de Cultura abarca un ámbito muy grande, pero en lo que se refiere al patrimonio cultural hay muchas tareas que no se han hecho. Por ejemplo, es lamentable que ni siquiera  exista un inventario de sitios arqueológicos hasta la fecha, ya no se hacen los famosos catastros arqueológicos que antes se hacían. Entonces eso implica destrucción del patrimonio porque no hay un inventario, un catastro, no hay material para sustentar que el arqueólogo puede defenderse de la invasión de sitios arqueológicos. Está totalmente desarmado y el Ministerio de Cultura no ha hecho absolutamente nada; esa es una parte importante que está fallando. Ahora, a nivel de proyectos de investigación, el Ministerio de Cultura solo está promoviendo el Proyecto Qhapaq Ñan, que tiene un presupuesto, una infraestructura, etc. pero han pasado muchos años y no veo resultados claros, o las contribuciones que podría haber generado el trabajo de este gran proyecto.

Considero que ahí también hay una mala orientación, una pésima dirección… han entregado eso en manos de arqueólogos que no conocen, no saben cuál puede ser la estrategia para que el Qhapaq Ñan cobre importancia a nivel nacional. Yo pienso que solamente hay que mirar a los incas, ¿qué fue el Qhapaq Ñan en la época inca? fue una estrategia sociopolítica de avanzada, de dominio del gran imperio. Nosotros no tenemos ninguna estrategia para ese proyecto llamado Qhapaq Ñan, se está haciendo cualquier cosa pero no hay una mira, una línea que oriente hacia dónde va este proyecto. Como estrategia no solamente política, porque esto une varios países, sino también como estrategia de investigación. ¿Qué se quiere investigar con el Qhapaq Ñan?... Yo veo ese proyecto descabezado totalmente, no sabe a dónde va, cada director que entra quiere hacer otra cosa y se pierde todos los objetivos que debería tener.

En una reciente entrevista hecha a Walter Alva, se plantea que la Unidad Ejecutora Naylamp debe ser sometida a reingeniería ya que no hay presupuesto para la investigación arqueológica y además propone la creación de una “Comisión Regional Norte de Cultura” ¿Cuál es su opinión al respecto?

Walter Alva tiene mucha experiencia en este caso porque, ya con el Señor de Sipán, ha tenido toda una experiencia interesante que debería ser recogida. Creo que su palabra es respetable y con esto de las regiones también estoy de acuerdo. Aquí los únicos valientes han sido los cusqueños que se han parado y no han dejado hacer lo que han querido a la central del Ministerio de Cultura. A partir de lo que hicieron en el Cusco recién se han creado las regiones donde hay un arqueólogo y este puede ocuparse de esa zona. Y esto es importante en zonas que tienen una concentración masiva de sitios arqueológicos como es en el norte, y creo que se justifica, no solamente una sede regional. Se debería independizar porque ahí hay una escuela –Trujillo-, aquí en Lima otra y creo que esto debería ir vinculado a la formación para que quienes forman arqueólogos, pongan las barbas en remojo y vean de qué manera se puede trazar una nueva estrategia de currícula para adecuarse a ese nuevo sistema.  

Estamos a cuatro años del bicentenario del país. ¿Cuál sería el panorama que se tendría para el sector cultural – a nivel de temas de patrimonio- si las cosas siguen con el rumbo actual?


El bicentenario y la cultura que es tan amplia, se podría ver de manera específica. Qué hacer con el patrimonio a propósito del bicentenario, aunque esto no tiene que ver nada con lo prehispánico. Pero a nivel de política del Estado, por lo menos, debería servir para tener una estrategia referida a la defensa del patrimonio cultural y especialmente al arqueológico. Hasta ahora no hay una ley realmente buena que proteja el patrimonio, se necesita una convocatoria a nivel regional que el Ministerio de Cultura no está haciendo ni le interesa. Otra cosa es que los arqueólogos, que son los más interesados, tampoco, entonces cada uno anda con sus problemas; no les interesan realmente la conservación del patrimonio.    

NUESTROS MUSEOS, UNA OPORTUNIDAD DE CAMBIO

Autor:
José Antonio Guerrero Torres

Los museos en el mundo evolucionaron en las últimas décadas. Dejaron de ser instituciones rígidas con discursos académicos y elitistas que alejaban al común ciudadano, transformándose en espacios más dinámicos que incluyen cada vez a grupos humanos más diversos.

Como parte del acercamiento de los museos a los públicos, se desarrollan diversos programas pedagógicos dirigidos a diferentes edades, desde niños a personas adultas mayores, las cuales generan interesantes espacios de educación no formal (educación fuera de los colegios) que atraen a personas que en otras circunstancias no disfrutarían de la visita a un museo.

En el Perú, este cambio se está realizando lentamente en algunos museos de las principales ciudades del país generando programas pedagógicos con gran alcance e impacto en la sociedad, buenos ejemplos de ellos se pueden encontrar en museos como el MALI (Museo de Arte de Lima), MAC (Museo de Arte Contemporáneo), Museo Larco -desde el ámbito privado- y algunos otros de carácter público como el Museo del Banco Central de Reserva y el Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú. Estas iniciativas ofrecen una experiencia vital y lúdica de modo que el público se entretiene a la vez que aprende de manera continua y sostenida generando un aprendizaje significativo.

Fuente: Museo de Arte Contemporáneo MAC.
Recuperado de: http://www.pedagogiademuseos.org/

Por estos motivos, un museo es importante para la comunidad que lo acoge ya que puede apoyar a la promoción de distintos aspectos sociales como la cultura y la educación de las personas que viven a su alrededor.

Debido a que contamos con gran cantidad de museos en Lima y en casi todas las provincias del Perú (que generalmente son instituciones pequeñas, con pocos visitantes y poco personal), de diferente carácter institucional y diversa temática expositiva. Que, si bien en la mayoría de los casos no cuenta con muchos recursos, podrían convertirse en espacios de valor orientados en la generación de oportunidades y de construcción de conocimiento.

Es por ello que estos espacios necesitan el apoyo de instituciones públicas y privadas que podrían aportar con especialistas que brinden lineamientos técnicos y capacitación para convertir a estos museos en puntos de transformación y de impacto sobre sus realidades. Ya que mediante los programas pedagógicos se puede generar un complemento a la educación regular, dando una alternativa mucho más amigable e interactiva para cada una de las personas del área de influencia de cada uno de los museos.

Si bien se cuentan con instituciones, como escuelas, defensorías, municipalidades, etc., que ya tienen como funciones educar, proteger, promover la cultura, estos espacios aún son insuficientes y se podrían complementar con las actividades que se generarían en torno a las instituciones museísticas, las cuales serían más cercanas, amigables y de acuerdo a sus realidades.

A manera de ejemplo a nuestra realidad cabe resaltar el caso del Museo de sitio Túcume (Lambayeque), vinculado directamente a un pequeño pueblo del mismo nombre, en donde el patrimonio es una herramienta de desarrollo y contribuye a combatir la pobreza y el desempleo, generando oportunidades y muchas posibilidades de desarrollo social, económico y cultural, por medio de la investigación científica, las tareas de conservación y el desarrollo del turismo de su comunidad.

 Fuente: Museo de sitio Túcume.
Recuperado de: http://www.museodesitiotucume.org/

Además, desde 1998 se implementó el programa de Educación para la Conservación, en donde se trabajó con los maestros y estudiantes de primaria y secundaria del pueblo de Túcume, incorporándolos en diferentes actividades para establecer de manera conjunta las ideas centrales del programa educativo, que incluye actividades como: Clínica de arqueología y conservación, aula de educación, taller de cerámica y el vivero y biohuerto.

Este programa fue distinguido con una mención de honor por el Programa Ibermuseos en el marco del II Premio Iberoamericano de Educación y Museos de 2011 que reconocía la promoción del desarrollo personal y cohesión social, así como el fomento de la responsabilidad de los museos como agentes esenciales para el desarrollo. Con lo que es posible por medio de buenos programas impactar sobre las personas de su entorno dándoles la posibilidad de disfrutar y compartir su patrimonio cultural e incorporar con ello a las futuras generaciones, generando un cambio tangible que trasciende en el tiempo.

Fuente: Museo de sitio Túcume.
Recuperado de: http://www.museodesitiotucume.org/


Para finalizar es importante recordar que un museo es pieza clave para la educación y la cultura, y que con un discurso adecuado y particular que responda a sus necesidades de su público y contribuye al mejoramiento de su realidad. Para ello se necesita formalizar y apoyar la sostenibilidad de estos museos que son fundamentales para el desarrollo del país, generando un museo para todos.



EL ORDEN SIMBÓLICO COLONIAL Y EL CONTROL DE LA SEXUALIDAD FEMENINA EN EL VIRREINATO DEL PERÚ

Autor:
Cármen Cecilia Osorio Quispe

Cuando los españoles llegaron a tierras americanas plasmaron y reprodujeron su sistema simbólico, político y social. El triunfo de su modo de organización social supuso elaborar complejas técnicas de conquista y mecanismos de dominación, que buscaban reintroducir el orden en el caos por medio de jerarquías, signos de estatus y dependencias.

Para entender como estaba construido el sistema simbólico colonial, es necesario instalar la categoría "cuerpo", en cuanto permite ordenar el mundo en un binomio primordial: cuerpo/alma, carne/espíritu (ARAYA, 2004, p. 69).

El sistema monárquico es de un "cuerpo místico" amenazado por la corrupción que representa la mezcla de sangre, esto es, el mestizaje constituye el elemento desestabilizador dentro de esta teoría política, en tanto interfiere con el orden simbólico (2004, p.74) El orden simbólico colonial tenía como uno de sus principios: mantener la pureza de sangre ¿qué significaba esto? en pocas palabras, era casarse o unirse con una persona de la misma raza. Si eras español, debías comprometerte con una española, y este paradigma debía imperar con las otras razas. Es por ello que los plebeyos, las castas y los mixtos representaban el peligro para la estabilidad del orden. Por lo tanto, dentro de los elementos esenciales para la continuidad del poder predominaba el no mezclarse, si ocurría eso, se debía poner en práctica todos los dispositivos para ‘blanquearse’.

Fuente: Cabrera, Miguel (1763) De español y mestiza, castiza. [Lienzo].
Recuperado de http://www.mecd.gob.es

La relación entre mestizaje e impureza  puede evidenciarse en la controversia de los velos que se dio en el Convento de Santa Clara - Cuzco. La abadesa Francisca de Jesús y una pequeña minoría de monjas españolas habían impuesto una división jerárquica entre las monjas. Las monjas españolas utilizarían el velo negro, mientras las monjas mestizas el velo blanco; y aunque el cabildo no estuvo de acuerdo con esta disposición, se mantuvo esta regla (BURNS, 2008, pp. 50-51). Así se marcó la superioridad de unas sobre otras. No era el color de la piel los que determinaba su inferioridad sino su “mezcla” —ser hijas de madres de origen incaico y padres españoles—, a ello se agregaba su pasado idólatra.

Dentro del orden simbólico colonial del cuerpo representaba el cuerpo social; se tenía el deber de protegerlo. Sobre las mujeres de las clases altas caía toda la presión social. Ellas eran coaccionadas y cuidadas por la élite. En esta parte se puede dilucidar que existía un tipo de regulación para las mujeres que proviene del grupo al que pertenece es decir, una regulación externa. 

La pureza femenina de la élite era resguardada celosamente. Dentro de la jerarquía de la pureza basada en una trasmisión biológica, el comportamiento sexual era vital para preservar la pureza de la casta. Las mujeres y las élites eran controladas, pues como dice Alejandra Araya: "la mujer era un acceso", las mujeres era la puerta de acceso a la casta; eran una herramienta necesaria para la mantención del orden social y simbólico.

El control del cuerpo de la mujer recaía en los hombres de la casa. Ellas no podían controlarse a sí mismas. Necesitaban protección de los hombres, y por ello se las dominaba con el encierro en lugares como la ‘casa de las desamparadas’, los conventos, los beaterios, etc. El encierro garantizaba la pureza y la honra. Estos lugares protegían a las mujeres, pero a través de dichos lugares también podían alcanzar mejor estatus y la ansiada purificación.

Fuente: Anónimo (1730) Retrato de familia Fagoga Arozqueta [Pintura].
Recuperado de https://commons.wikimedia.org

Se podría decir que en la mujer caía el mayor peso del sistema colonial. Pero siempre hubo quienes desafiaban o quebrantaban las normas. La investigadora Asunción Lavrin, analizó el proceso de enamoramiento. Ella hacia referencia a que, al parecer, la promesa del matrimonio brindaba a las mujeres la suficiente garantía de las intenciones masculinas, y bastante seguridad en sus implicaciones religiosas y legales, como para tener relaciones sexuales. Los hombres y mujeres tenían relaciones sexuales premaritales. La facilidad en que las mujeres accedían a intimidar con hombres después del intercambio de regalos o la palabra de matrimonio, indicaba el deseo de trascender, o incluso, de desafiar lo límites impuestos por la familia, la religión y la ley. 

El que una mujer se le considerará o no socialmente honorable o virginal dependía en gran medida de su posición y credibilidad en caso de pleito por perdida de virginidad. Las mujeres "protegidas" —aquellas mujeres que tenían familiares hombres que podían abogar por ellas—  tenían mayor posibilidad de restaurar su honor que aquellas que no contaban con tal apoyo. La hipótesis de que las mujeres necesitaban protección se basaba en la idea que  la voluntad y el honor femenino eran bienes frágiles.

En conclusión, la concepción que la mujer debía mantener la “pureza de sangre” fue uno de los pilares del sistema colonial que se plasmó en América, y para mantener dicha “pureza” se debía “proteger y controlar” a la mujer; por lo que la responsabilidad de protección y control recaía en el hombre. Como se puede dilucidar, los mecanismos de dominación que aplicó la Monarquía Católica en tierras americanas estaba estrechamente vinculada con el control sexual femenino, y en especial, a la mujer de élite.

Bibliografía
ARAYA, Alejandra (2004) “La pureza y la carne: el cuerpo de las mujeres en el imaginario político de la sociedad colonial”, Revista de Historia Social y de las Mentalidades. Año VIII. ½.

LAVRIN, Asunción (1991) Sexualidad y Matrimonio en la América Hispana, siglos XVI y XVIII. México.

BURNS, Kathryn (2008) Hábitos Coloniales. Los conventos y la economía espiritual del Cuzco. Lima: Centro de Estudios Andinos. IFEA.










SE BUSCA PÚBLICO, NO SE REQUIERE EXPERIENCIA: LOS MUSEOS Y SUS VISITANTES

Autor:
Mariano Nicolás Velásquez Álvarez




El presente artículo provee ciertas pautas útiles para todos los trabajadores de museos o instituciones de educación no formal que sientan que la institución donde trabajan no esté logrando desarrollar todo su potencial.
Se busca mejorar la interacción entre museos y el público con miras a resolver los grandes problemas que nuestro país sufre en lo que respecta a la poca apreciación e identificación de grandes sectores de la población con su patrimonio histórico, arqueológico y cultural en general. Aquí se plantea que una potencial solución son los museos, pues son el mejor ambiente de educación no formal para mostrar esta herencia al público; pero para esto los museos deben primero poder captar el interés de la población.

Para comenzar es muy importante establecer los principales ejes de la institución respondiendo unas simples preguntas.

¿A qué se dedica? La misión del museo, sus actividades, como las realiza y por qué.
¿Qué quiere llegar a ser? Por ejemplo: El museo más reconocido sobre un tema en específico, el mejor museo para niños, el mejor museo en una zona específica, etc. En esto se debe ser visionario y a la vez realista pues se verá limitado por los recursos que se tienen disponibles y los que se pueden llegar a conseguir (económicos, humanos y temporales).

 ¿A quiénes quiere llegar? Es encomiable querer que la cultura llegue a todas las personas por igual, pero a menos que se cuente con un plan diferente para cada tipo de público (y son muchos), se debe elegir uno al que adaptarse y al cual poder llegar de una manera más acertada. Por ejemplo, se podría centrar en un solo grupo de edad o decidir si las exposiciones y actividades pretenden atraer sólo a académicos o a un público no especializado, etc.

 ¿Por qué es lo que quiere ser reconocido? Los valores por los que se rige, aquello que en el museo se considera bueno, importante y/o justo y que se quiere transmitir al público. Esto es muy importante para poder mantenerse en la mente del público como una referencia sobre algo en específico, sea bien sobre la manera en que el museo se conduce o sobre sus exposiciones y/o colecciones.
Para establecer estos ejes guía es muy importante tomar en cuenta, en la medida de lo posible, la opinión de todo el personal del museo, de manera que todos se vean representados en estos y puedan sentirse verdaderamente parte de la institución y así se enorgullezcan de la labor que realizan y la lleven a cabo con un mayor fervor.

Las respuestas a estas preguntas serán las guías por las que el museo ideará y desarrollara todos sus proyectos que serán el medio para poder cumplir sus objetivos.
Una vez definidos estos aspectos podemos pasar al entorno del museo. Con esto se debe entender que es necesario averiguar que otros museos están en la cercanía, cuál es su oferta y como se diferencia de la de uno. No es conveniente pensar en esto como “la competencia” pues cuando hablamos de cultura, mientras más haya, mejor. Es por esto que se trata de pensar en formas de complementar con las actividades que uno ofrezca aquello que en otras instituciones no se ofrezca ni se repita (pensar que no es conveniente que se crucen temáticas ni horarios, estos últimos sobre todo para las actividades especiales) de manera que la oferta cultural local sea variada y el público pueda aprender algo nuevo en cada lugar.

Un ejemplo bastante ilustrativo de buen acercamiento al público es el del Museo del Banco Central de Reserva del Perú donde se han implementado una serie de medidas y actividades para interactuar y ganar el interés del público. Por ejemplo, siendo de ingreso gratuito, se ha establecido como slogan en la propaganda física y virtual “El ingreso es libre solo debes traer tu tiempo”, queriendo recordarle al público que si bien puede haber una gran gama de oferta cultural y de entretenimiento, esta no exige “aflojar el bolsillo”. 

Las principales actividades que el museo del BCRP organiza son #EtiquetArte (previamente #EmocionArte), #ConversArte y #ExpresArte, que toman los llamados “hashtags” como una forma de relacionar el museo con la popularidad digital de las redes sociales, aunque esto no solo se nota en el nombre. La primera de estas actividades consiste en darle al público una serie de “emoticones” adhesivos para que puedan pegarse junto a las obras que les produzcan los sentimientos o emociones más comunes (al igual que los diferentes tipos de “likes” en la red social Facebook) y una hoja donde puedan describir estas impresiones. Esto no solamente les permite hacer que el público se acerque al patrimonio de una manera didáctica y familiar para ellos sino que también le permite saber al museo los gustos de sus visitantes, sus temáticas y obras preferidas, información con la que pueden pensar en exposiciones y actividades a futuro que sigan estas preferencias.

La segunda actividad #ConversArte se trata de recorridos guiados y dinámicos sobre las diferentes temáticas de las colecciones del museo. Y finalmente #ExpresArte consta de una serie de preguntas colocadas cerca a algunas de las piezas en exposición y referentes a estas, al costado de las cuales el público es libre de coger notas adhesivas, escribir y pegar sus respuestas.

Para finalizar, debe ser dicho que sin importar la estrategia que se diseñe, se adopte y/o se implemente, los procesos de mantenimiento, monitoreo y evaluación deben ser siempre tomados en cuenta. Si se va a instalar y/o comprar un aparato se debe tomar en cuenta lo que costaría una eventual reparación y el mantenimiento mensual; si se va a realizar una nueva actividad o emplear un nuevo modo de propaganda, se debe calcular el número de visitantes que ésta atrajo y compararlos periódicamente con los números de periodos anteriores y/o medir la satisfacción del cliente en estas nuevas circunstancias, etc. Esto es muy importante para el planteamiento de nuevos proyectos a futuro y poder tomar mejores decisiones respecto a lo que es efectivo y lo que no.

  
Bibliografía
ALEMÁN CARMONA, Ana
2008   “La importancia de los estudios de públicos en la gestión de museos”. En          ASOCIACIÓN DE DOCENTES DE LA UNIVERSIDAD SAN MARTIN DE         PORRES. Cultura. Lima: Fondo Editorial Universidad San Martín de           Porres, pp. 205-226.

KOTLER, Neil y Philip KOTLER
2008   Estrategias y marketing de museos. Segunda Edición. Barcelona: Ariel.

URGELL, Ferrán


2014  Manual de estudios de públicos de museos. Gijón: Trea

EL ARTE GRIEGO DE LA CONCEPCIÓN DEL MUNDO


Autor:
Ivano Rodríguez Cotrina


INTRODUCCIÓN

Existe una gran cantidad de definiciones de arte. Algunas habían aparecido en la edad antigua y otras a principios de siglo. La categoría genérica a la que pertenece el arte no ha sido puesta nunca en duda: el arte es una actividad humana consciente de satisfacción.

El arte puede representar cosas existentes, pero puede también construir cosas que no existen. Trata de cosas que son externas al hombre, pero expresa también su vida interior. Estimula la vida interior del artista, pero también la del receptor. Al receptor le aporta satisfacción, pero puede también emocionarle, impresionarle o producirle un choque. A todas estas las podemos llamar  funciones del arte.

Es por eso que los griegos no podían desestimar esta función del arte, y es así que el arte para la cultura griega fue la mejor forma de identificarlos como griegos ante las diferentes civilizaciones que se desarrollaban en la misma época y en la misma región, tales como los latinos, los semitas, los egipcios, los persas e indios, además de otras civilizaciones indoeuropeas circundantes al Mediterráneo, Europa Occidental, los Balcanes, Oriente Próximo y Medio Oriente. 

Veamos a continuación cómo se originó y desarrolló el arte griego durante las tres etapas en las que muchos estudiosos han dividido su historia: arcaica, clásica y helenística.



EL ARTE GRIEGO DE LA CONCEPCIÓN DEL MUNDO

Para iniciarnos en el tema del arte griego, fijémonos cómo es así que nosotros usamos el término “arte” y de dónde viene esta definición que a cada uno de nosotros nos da un concepto, el cual nos hacen apreciar y entender a las expresiones artísticas griegas.

La expresión «arte» se deriva del latín «ars» que a su vez es una derivación del griego, el cual significaba actividad. Sin embargo estos orígenes no tenían en gran medida el mismo significado del que hoy día tiene «arte». A través de los tiempos se ha alterado el sentido de esta expresión. Los cambios han sido suaves pero constantes, y a través de milenios han hecho que cambie totalmente el sentido de las antiguas expresiones.

Nuestra época ha heredado la definición que establece que el arte es la producción de belleza, que afirma que el arte imita la naturaleza. Sin embargo, no ha demostrado ser realmente la adecuada, y esto ha impulsado la búsqueda de nuevas y mejores definiciones de arte durante el desarrollo de las diferentes Edades de la Historia del hombre.



Poesía, música, arquitectura, artes plásticas, artes gráficas; todas son expresiones de origen griego. Los pueblos modernos las han recibido de los griegos. Los antiguos griegos emplearon estas expresiones, pero la mayoría de las veces con otro sentido. El significado que les dieron fue mucho más amplio y coloquial, y no siempre se limitaba a temas artísticos y académicos.

Las diferentes clasificaciones que hicieron los griegos de la poesía y las artes visuales pueden apreciarse de un modo más sorprendente en lo que se refiere a cómo eran estimados socialmente el poeta y el artista visual. Resulta que en la época, los filósofos realizaron una teoría, opinión que durante mucho tiempo fue aceptada normalmente de un modo universal; no sólo en tiempos arcaicos, sino que incluso durante la época clásica. Esta teoría mencionaba que el artista visual era considerado un artesano, mientras que al poeta se le consideraba un tipo de vate y filósofo.

Luego que muchas artes visuales y orales se iniciaran en la arcaica cultural de Creta, que es el origen civilizador de los griegos así como lo es Caral y Chavín para los Incas, parte de nuestra historia. En Creta, luego de haberse organizado como Estado, esa sociedad necesitaba de alguna manera  representar su historia para que así fuese mucho más duradera en el tiempo; es así que las rudimentarias habitaciones que utilizaban para el culto de sus religiones, o las incipientes viviendas donde habitaban; decidieron, en el transcurso de muchas generaciones decorarlas con líneas de diferentes espesores y otras dimensiones y figuras, así como ornamentarlas con diferentes decoraciones representadas de la propia naturaleza, aves, mamíferos, seres marinos, etc. Es así que en la Creta arcaica inicia el arte visual. Pero también había la necesidad de transmitir las victorias de sus reyes, de sus héroes nacionales a las siguientes generaciones. Para eso estaban los poetas y cantores de la época como los bardos, rapsodas y aedos.

Pero no sólo estaba Creta, también están otras regiones donde habían otras ciudades, así como la región del Peloponeso, Ática, Beocia, Etolia, Eubea, Epiro, Tesalia, Macedonia, Tracias, Rodas, La Magna Grecia y Asia Menor; aquí surgieron numerosas ciudades estado que tenías manifestaciones culturales similares entre todas ellas, es así que el arte se amalgamó entre todas ellas y se sincretizó. En estas regiones destacan las ciudades de Esparta, Olimpia, Micenas, Corintio, Atenas, Tebas, Troya, Samos, Mileto, así como otras.

Es importante mencionar en temas de arte, la manera de pensar de los pueblo que la manifiestan. En Grecia, el conocimiento nació con la explicación de los mitos, las cuales explicaban el origen del universo, del mundo y de las demás cosas; así como el origen de los hombres y el origen de los griegos. Así como el Inca Garcilaso de la Vega trata de explicar el origen de los incas y del mundo andino con su leyenda de Manco Capac y Mama Ocllo; muchos poemas explican el origen de los griegos, un ejemplo de ellos son la Teogonía de Hesiodo, además de la Titanomaquía, Gigantomaquía y la Tifonomaquía; son mitos que explican el origen divino para los griegos. Pero hubieron ciertos pensadores que no estuvieron de acuerdo con estas explicaciones mitológicas del origen de las cosas, se los conoció como filósofos, a quienes los podemos dividir en dos secciones para una mejor explicación: la ‘Filosofía de la Naturaleza’ con Tales de Mileto, Anaximandro, Anaxímenes de Mileto, Parménides de Elea, Heráclito de Éfeso, Empédocles de Agrigento en Sicilia, Anaxágoras,Clazómenas, Demócrito; y la ‘Filosofía de Atenas’ con Sócrates, Platón y Aristóteles, así como discípulos de estos y además otros sofistas. Ellos dieron explicaciones más racionales sobre el origen de las cosas, así como explicación de las sociedades de su tiempo y, quienes trataron de explicar y clasificar el arte.

En Grecia, la construcción de edificaciones fue un arte desarrollado para rendirle culto a sus dioses, construyendo templos maravillosos para albergar a otra manifestación artística, la arquitectura; hubieron tres órdenes: el dórico, el jónico y el corintio.

La escultura fue para representar a sus dioses y héroes, así como a los sucesos cotidianos y la belleza en la época helenística. Estas esculturas no sólo solían ornamentar los edificios públicos, sino que se les podían encontrar en las decoraciones de las casas de las personas más importantes de la polis.

La pintura cubrió los muros de los palacios de los grandes políticos, reyes, comerciantes, así como otros aristócratas de la época; mucho de ellos fueron mecenas de distintos artistas.

Además estuvo siempre presente la poesía, los poemas orales, los cánticos que eran trasmitidos de generación en generación como herencia de su intrahistoria y su historia. También hubo una narrativa, como la de Homero o la dramaturgia Esquilo y Sófocles en el teatro.

CONCLUSIONES

Son todas estas manifestaciones hermosas que nos dejan los griegos. Su arte en la arquitectura, en la pintura, en la escultura, en el teatro, en lo literario, etc.

Nosotros debemos de imitar el conocimiento griego con respecto a las diferentes expresiones en las que se desarrollaron. Así como los romanos tomaron el conocimiento griego para erigir su imperio, así como los bizantinos rescataron el pensar griego para aplicarlo en su arte, así como Carlo Magno reivindicó a la cultura griega para fundar su imperio europeo, y así como el Humanismo del Renacimiento rescató los aportes griegos para la estimación de la razón.

Los peruanos deberíamos de tomar, rescatar y reivindicar el conocimiento andino, estudiarlas y comprarlas con las diversas manifestaciones griegas como es el caso de las artes para poder tener referencia de hasta dónde avanzaron ellos en las expresiones artísticas, contrastarlas con la de las civilizaciones peruanas que también supieron manifestar su arte, como es el caso de los tejidos de los paracas, las cerámicas de los mochicas, la orfebrería de los chimú, la tradición urbana de los wari  y, de esa manera, nosotros generar el conocimiento cierto para poder enseñarles a las futuras generaciones de nuestro pueblo para que ellos se sientan identificados con nuestros orígenes y sepan valorar su conocimiento y su capacidad de expresarlo, como es expresado en el arte.

Termino con esta frase conocida: “las artes representan, sobre todo, la gloria de la cultura”.




REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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·         Hauser, A., (1978), Historia Social de la Literatura y del Arte, Barcelona, España, Editorial Labor S.A.