Trabajos de la Asociación YIHDES

ROY PAJUELO: “Este espacio está abierto a todo el que quiere conocer un poco más de la provincia de Huaylas y algo más de Ancash”

 por Samuel Querevalú (texto) y Edwin Yaranga (fotos)

Primera entrevista a personas claves en la difusión del patrimonio cultural de Huaylas. La Asociación YIHDES tuvo la oportunidad de entrevistar al caracino Roy Pajuelo Escate, quien es actual encargado de la editorial “El Inca” y miembro del grupo "Los Aprendices". 


EL LEGADO DE UN PADRE

 

1.      Para los que no te conocen, ¿a qué te dedicas y como llegas a identificarte con “El Inca”?

 

Roy Pajuelo, el sexto hijo de Rómulo Pajuelo y Victoria Escate, es relacionista público de profesión, pero en el último trecho de la vida de mi padre, quien siempre supe apoyar desde muy pequeño, él decidió heredármelo todo lo que tenía como recolector de información con “El Inca”. Con la finalidad para que yo trate de hacer la mejor forma para que la información sea pública y difundirlo. Así que estamos en esa lucha y proyecto que al final es una herencia familiar.

 

2.      En breves palabras, ¿Cuál crees que es el principal legado que tu papá dejo a Caraz, a la provincia de Huaylas y a la región de Ancash en general?

 

Identidad. Identidad huaylina es lo que en este espacio que tengo en casa, que felizmente he sabido ordenar en algún modo, es lo que he notado. Es lo que él quería, lo que buscaba era rescatar que, para muchos investigadores, docentes, escritores. Es una cultura rica no solo desde lo arqueológico sino desde lo tradicional. Entonces, es lo que siento que me dejo: el tema de identidad.

 

3.      ¿Recuerdas alguna experiencia o evento que marcó en la vida profesional y personal de tu papá?

 

Mi papá era un errante. Es decir, tenía una casa, pero el siempre trataba de estar fuera y sobre todo pisar tierra, respirar polvo. Lo que yo sentía mucho de él y lo que siempre nos dijo que “solo se ama lo que se conoce y se defiende lo que se ama”. Es que a donde iba no tenía límites para conocer. Por ejemplo, él podía llegar a Matos varias veces y cada vez que iba encontraba algo nuevo. Desde que el empieza a conocer padres intelectuales como Augusto Alba, quien fue su maestro, fue el quiebre del asunto. Si bien era docente, cuando llego conocer y rodearse de personas polifacéticas como Alba y José Malca, logro tener esa unión: docencia con servicio público y la difusión. No te podría dar ahorita una anécdota clara de lo que le despertó, pero si te podría decir quien fueron sus referentes o los causantes de su base de datos.

 

Primera edición de "El Inca" 1986 (Foto: Edwin Yaranga)

CONTEXTO ACTUAL Y PROYECTOS A FUTURO

 

4.      En base a los que nos mencionas que es una herencia familiar y cultural, ¿Cuál es la visión de Roy Pajuelo para “El Inca”?

 

Rescatando lo que él decía en vida, es ofrecer todo lo que pudo recopilar y lo que yo estoy pudiendo recopilar, ofreciendo al público y a las personas. Quizás no todos estén interesados en lo cultural, pero si aquellos profesionales, docentes estudiantes, que necesiten la información de algún modo. Ya sea por un lado educativo o tema de interés profesional. Entonces mi visión es mantener, rescatar y difundir ese conocimiento. Este espacio está abierto a todo el que quiere conocer un poco más de la provincia de Huaylas y algo más de Ancash. Eso es lo que buscamos no solo a título personal sino como familia Pajuelo ya que también me están apoyando mis hermanos y mi madre a esa iniciativa, la cual si no fuera por la pandemia ya más avanzado lo tendríamos. Sin embargo, este pequeño espacio queremos convertirlo en lugar de consulta para dejarlo abierto al público. Habrá computadoras y la biblioteca estará abierta para lo que puedan desear y conocer lo recolectado.

 

5.      ¿Qué te parece la situación actual de nuestro patrimonio cultural arqueológico? Como caracino, ¿Cuál es tu lectura de los sitios arqueológicos en Huaylas, empezando por Tumshukayko?

 

Partiendo desde lo social y colectivo, siento desinterés, desconexión y alejamiento con el tema histórico y de rescatar legados. Como heredero de ese símbolo, siento que hay un alejamiento desde lo político, social e institucional, es decir hay bastante dejadez. Hay pocas iniciativas, difusión y creatividad lo que genera poco conocimiento y a su vez pocas ganas de conocer lo que hay o lo que puede haber. Para mi esa es la lectura que vengo manteniéndola varios años.

 

6.      Con respecto a la gestión actual, ¿Cuánto se podría lograr si hubiera una real voluntad política local para el adecuado manejo de nuestro patrimonio cultural?

 

¿Qué no se podría lograr? Para empezar, un tema fundamental para cualquier cambio social es la educación. Si no hay interés para la educación, y no me refiero a la formal, sino de una educación que se refleja en la voluntad y ese empuje por conocer más cosas, la cual me dio padre. Si hubiera eso desde lo político, créeme que mucho de los problemas y conflictos sociales no existirían. Lamentablemente lo político hoy en día es algún rédito, algo material que te de algún aplauso momentáneo y penosamente la educación, el turismo, la arqueología, las tradiciones y la cultura no es momentáneo. Es un excavar, un mantener y veo que no hay interés y a lo mejor no lo habrá porque nuestras bases y modelos educativos no ayudan. Esa dejadez que hablaba al inicio es reflejo de todo. Si tengo que decirlo, a nivel cultural y educativo, Caraz tiene una gran deficiencia. No hay una visión o proyecto que de alguna esperanza de cambio.

 

7.      Por último, ¿Qué nos recomiendas leer de la producción de “El Inca”? ¿Qué libro o articulo deberíamos revisar para comenzar a investigar sobre Caraz y Huaylas?

 

3 fijas: “Huaylas mágico”, la cual es una recopilación de tradiciones, cuentos y anécdotas. “Huaylas leyenda, tradición y sueño” y el famoso “Caraz Dulzura” que es una mini enciclopedia de lo que es Caraz como ciudad y urbe. Creo que son los tres títulos más importantes que produjo mi papá y recomendaría.

 

Roy Pajuelo y el archivo "El Inca" (Foto: Edwin Yaranga)

8.       Queremos cerrar esta conversación con unas preguntas pin pon. ¿Qué es lo primero que viene a tu cabeza si te digo…

 

·        Ministerio de Cultura: activismo

·        Alba Herrera: leyenda

·        El Inca: mi vida

·        Caraz: un amor no correspondido

·        Tumshukayko: abandono

·        Municipalidad de Huaylas: si ellos quisieran

·        Rómulo Pajuelo: es lo que soy

 

 

 

 

 


ROLANDO ARCIGA: “En el Perú muchas poblaciones cercanas a lo que se denomina patrimonio cultural, no lo aprecian ni se identifican con este”


Por Samuel Querevalú, José Guerrero y Edwin Yaranga 

Por el aniversario de Carabayllo, YIHDES entrevistó a Rolando Arciga Soto. Magister en Gestión de Patrimonio Cultural de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y Licenciado en Arqueología por la Universidad Nacional Federico Villarreal. Es autor de los libros: “Casa Hacienda Santiago de Punchauca” y “Gestión del patrimonio cultural de las casas hacienda de Lima Norte”. Además de uno de los autores del libro “Barrios Altos. Historia y evolución arquitectónica”. Ha sido revisor de manuscritos para publicación en revistas académicas de Perú y Chile.

En tu opinión cuál sería el principal aporte que la gestión cultural de las casas haciendas brinda a las familias que viven alrededor así como a todos los peruanos.

Daré mi respuesta como si en la pregunta se usara el término gestión de patrimonio cultural, pues me parece el correcto. Cuando nos referimos a patrimonio cultural, debemos tener en cuenta que existe una relación entre una población y un bien. Un grupo de personas reconocen este bien como herencia, es decir un sentido de pertenecía. En el Perú muchas poblaciones cercanas a lo que se denomina patrimonio cultural, no lo aprecian ni se identifican con este. Una respuesta común a este problema, es indicar que existe una falta de conocimiento del bien y sus valores que lo convierte en patrimonio por parte de la población - No se quiere lo que no se conoce-. Un factor también importante es que el poblador no los ve útiles. Las personas que son vecinos a un patrimonio cultural sienten que no obtienen ninguna compensación o beneficio por vivir cerca. El patrimonio cultural ya se trate de una casa hacienda abandonada o un sitio arqueológico prehispánico es visto como un espacio muerto que no produce.

En ese sentido podemos decir que el principal aporte de la aplicación de la gestión del patrimonio cultural en comunidades o poblaciones aledañas a un bien patrimonio como son las casas hacienda, es que se está hablando de una participación real en la gestión. Una participación que arranca desde la concepción del modelo a ser aplicado en el sitio, viendo las necesidades y urgencias de la población a través de consultas con los mismos implicados. No se trata de proyectos impuestos o donde se convence al poblador de una idea especifica sin escuchar lo que él cree y necesita. Lo que se busca es que tanto el poblador local y el patrimonio se beneficien.

Como aporte que brinda para los peruanos la aplicación de la gestión del patrimonio cultural se puede indicar, es el uso eficiente de recursos y dinero. Siendo un objetivo que los proyectos donde se invierta sean a futuro auto sostenibles y perduren en el tiempo.  No se puede esperar que el estado mantenga un museo o sitio puesto en valor por años, después de invertir cierta cantidad de tiempo, tendrá que generar sus propios ingresos para que sea auto sostenible. De esta manera el estado podrá invertir ese dinero en otro museo o sitio que necesite ponerse en valor. Pero es necesario que desde el momento de la formulación del proyecto y modelo se vea la necesidad de la auto-sostenibilidad, más aun tomando en cuenta los escasos recursos que se asignan al sector cultura en nuestro país. 

En el distrito de Carabayllo aún se mantienen en pie varias casas haciendas. Después de tus trabajos realizados en la casa hacienda Caballero, cuáles son los resultados y que faltaría realizar.

Como resultados de esa investigación tenemos los siguientes:
. Se tiene que entender a las casas hacienda no como un bien aislado, estas son un elemento de un patrimonio mayor. Se trata así tres niveles, el entorno agrícola, el complejo hacendario y la casas hacienda. Todos estos elementos unidos conforman un paisaje cultural, pues es una obra conjunta del ser humano y la naturaleza.  En el Perú casi siempre se declara como patrimonio cultural solo la casa hacienda, en algunos casos excepcionales parte del complejo hacendario.
. Como consecuencia que en el Perú se declare solo como patrimonio la casa hacienda, esto ha provocado que el resto de elementos del complejo hacendario sean demolidos. Un claro ejemplo es Caballero, donde hace pocos años fue destruida la oficina administrativa (o casa del capataz) almacenes y casas de trabajadores, hasta el día de hoy destrucción continua pero en menor magnitud.
La población aledaña a la casa hacienda Caballero tiene un bajo nivel de identificación con el bien. Un factor para esto es que los vecinos perciben a la casa hacienda Caballero como un espacio muerto que no produce un beneficio. Pero existen sectores donde el nivel de identificación es más bajo, como donde se concentran los vecinos nuevos (recién llegados) o donde existen intereses en conflicto con el bien patrimonial (necesidad de ganarle área o mantener la que ya se tiene).
. La forma más idónea de mantener todos los valores de una hacienda histórica, como puede ser Punchauca o Caballero, y a la vez sacar adelante a la población aledaña, es aplicando el ecoturismo. En el ecoturismo se involucra a la población y al territorio dentro del proyecto, existe una rentabilidad económica, se busca una mejora en la calidad de vida del poblador.  Además al tener rentabilidad económica se puede preservar y conservar las edificaciones históricas, pues se cuenta con los recursos para hacerlo, lo que hace falta es una entidad fuerte del estado que fiscalice para que lo hagan. Lamentablemente para el caso de Punchauca ya es muy tarde para que se aplique, en el caso de Caballero tal vez ya lo sea también.
Sobre que faltaría hacer a mi investigación, podría indicar que es necesario terminar de investigar a profundidad la problemática del resto de casas hacienda de Lima Norte, y formular un plan maestro para todas ellas en conjunto. Lastimosamente la idea del ecoturismo ya no es aplicable en sitios como Punchauca, incluso de seguir la proyección del crecimiento urbano tampoco lo será en Caballero y Chocas. Se deberá ver nuevas opciones para las casas hacienda que han sido absorbidas por a ciudad de Lima quedando aislado y descontextualizadas.

Teniendo el Bicentenario cerca, cuál crees que debería ser la labor del Ministerio de Cultura y del gobierno local para los trabajos en casas haciendas en Carabayllo.

La labor del Ministerio de Cultura y de la Municipalidad de Carabayllo, tomando en cuenta el corto plazo que queda para el 2021, creo que sería la siguiente:

-     Terminar con el saneamiento físico y legal de las casas hacienda en Carabayllo.
-     La declaración como patrimonio cultural de la nación a las que aún faltan, Chocas y la Molina.
-  Tratamiento de conservación con carácter de urgencia en Caballero y Fortín.
-   Ejecución del proyecto de restauración y puesta en valor de la casa hacienda Punchauca.
-  Creación de una plaza al frente de la casa hacienda Punchauca, para que sirva como espacio público y cultural.
-   Mejoramiento urbano de la zona aledaña a la casa hacienda Punchauca.
-  Ordenanzas municipales para controlar las alturas de las construcciones en la zona aledaña a la casa hacienda Punchauca. Se deberá dar algún beneficio para que los vecinos acepten esta restricción.
- Creación de la ruta de casas hacienda en Carabayllo, propulsada por la Municipalidad y el Ministerio de Cultura.
-     Creación de un plan maestro para las haciendas de Carabayllo que contemple la restauración y puesta en valor de las que aún no lo están. La elaboración del Plan deberá ser inclusiva y participativa con los vecinos a los inmuebles históricos, ellos deberán tener voz y voto.


JUAN PABLO LÓPEZ: “Aquí no solo encontrarán playa, sino también la parte cultural e histórica que vamos a mostrar y la apertura hacia la historia de una necrópolis inmensa”

Por José Samuel Querevalú Ulloa


Juan Pablo es estudiante de administración de turismo y hotelería en la Universidad Cesar Vallejo y es voluntario en el Museo de Ancón, donde junto a Benigna Colmenares, supervisora del museo y otros voluntarios, vienen desarrollando guiados y trabajos de gestión cultural en la zona. En el mes de los Museos, YIHDES buscó recoger las experiencias de las personas comprometidas con el Museo de Ancón.

Cuéntanos sobre tu experiencia ¿cómo es un día en el Museo de Ancón?

Se da la bienvenida cordialmente a todas las personas, ya sean de Ancón o de otros distritos de Lima que nos visitan.        Acá no solo encontrarán playa, sino también la parte cultural e histórica que vamos a mostrar y la apertura hacia la historia de una necrópolis inmensa. Sabiendo que aquí se han realizado trabajos arqueológicos e históricos por más de cien años, en el museo relatamos estos trabajos siguiendo con un orden cronológico para explicar al público como se ha venido trabajando con los fardos funerarios y como era la vida cotidiana en tiempos previos. Asociado a esta necrópolis también tenemos parte de lo que fue el camino inca o “Qhapaq Ñan”, que comunicaba la costa central, pero también hay una presencia fuerte de culturas preincas.

Por otro lado, en cuanto a los números de visitantes, hay temporadas donde llegan varios colegios con alumnos como también fechas que es más bajo las visitas. Muchas veces los colegios llegan sin coordinación previa lo cual genera un tráfico de visitantes.



En este mes de los museos, ¿cuáles son los trabajos o proyectos que el museo tiene planeado para el futuro?

Lo más importante que se puede realizar es una especie de alianza con la Municipalidad de Ancón y con los encargados de difusión y cultura de Ancón ya que el museo es de carácter privado. Yo creo que sobre todo se debe trabajar para la difusión cultural, ya que es algo que nosotros hemos venido trabajando independientemente pero que aún es difícil de implementar. Creo que debería haber una alianza estratégica que beneficie tanto al museo como a sus pobladores. La población de Ancón y los vecinos de Lima norte no está familiarizada con la cultura o con su historia y muchos desconocen que existe un museo tan importante en el distrito donde viven.    

En mi caso, hace un año, yo tampoco sabía que existía este museo e imagino que muchos vecinos deben estar en la misma situación. No debemos posponer conocer lo que es parte de nuestra cultura y patrimonio porque quien no conoce su historia está condenado a repetirla. Debemos adentrarnos más en nuestra cultura y sentirnos orgullos de todo lo que se ha venido trabajando y lo que tenemos exclusivamente como peruanos.

En tu opinión, ¿cuáles consideras que son los principales retos o limitantes que tiene el museo hoy en día en su desarrollo?

Yo creo que el factor limitante es el económico. El museo se maneja con fondos privados por lo que cobramos una tarifa estándar para el ingreso del museo, que es de 4 soles. Mayores fondos podrían ser invertidos para la restructuración de ciertos espacios del museo y para mejores ambientes donde se pueden desarrollar algunas de  nuestras actividades ya que no solamente obtenemos fondos de guiados sino que también cuando vienen colegios o con universidades se habilitan espacios en el segundo piso para dar charlas o conferencias culturales. Una de las actividades más populares que realizamos es el taller de arcilla, donde se les enseña a los chicos a fabricar las “chinas”, que son muñecas de la cultura chancay al igual que los “cuchimilcos” para que se la lleven como un recuerdo y para que la tengan presente como parte de su patrimonio. 








JAVIER VÁSQUEZ: “Estamos en un momento difícil para los arqueólogos”– PRIMERA PARTE

Por: José Samuel Querevalú Ulloa

En el #DíaDelArqueólogo, la Asociación YIHDES entrevistó al arqueólogo Javier Vásquez Llanos, quien tiene quince años de experiencia en el sector cultura y es egresado de la maestría en Museología y Gestión Cultural de la Universidad Ricardo Palma, diplomado en Gestión del Patrimonio Arqueológico por la Universidad Antonio Ruiz de Montoya y Licenciatura en Arqueología en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

SITUACIÓN ACTUAL DE LA CARRERA

En su opinión, ¿cuál es la lectura del panorama laboral actual para los arqueólogos peruanos?

Estamos en un momento difícil para los arqueólogos. Tenemos una gran cantidad de arqueólogos que se están formando en las universidades pero va a ser muy difícil para ellos encontrar trabajo. Hay dos campos principales donde uno puede laborar: el estado con el Ministerio de Cultura y sus proyectos y, por otro lado, el sector privado. Entonces si uno desea trabajar en el estado hay una serie de requisitos que tiene que cumplir pero cada vez es más difícil ya que se van formando ciertos grupos que están relacionados con influencias y que quieren trabajar con su gente. Así tenemos toda una serie de procesos CAS que están arreglados y de contratos que están amañados. Hace poco un viceministro tuvo que renunciar por favorecer a su empresa y así existen varios casos de corrupción. Entonces es un ámbito muy cerrado para entrar a trabajar en los proyectos del estado, uno tiene que tener un amigo o algún conocido dentro del Ministerio para poder ingresar. El tema de meritocracia de por sí ha desaparecido.

Ahora tenemos por otro lado al sector privado que no está ajeno a los problemas ya que si bien es cierto hay una gran cantidad de empresas consultoras en arqueología que están desarrollando obras de infraestructura, carreteras, hidroeléctricas, gas, etc., son solo cinco o seis empresas las que están mejor posicionadas. Las demás empresas son pequeñas y a veces son subcontratadas por las más grandes y uno puede trabajar para estos pero aún así la cuestión económica sigue siendo el gran problema. Si bien puedes tener una plaza de trabajo, no te pagan lo que deberías recibir tanto por tu formación como por tu experiencia. Debido a que hay mucha oferta, hay poco reconocimiento (por parte de las empresas) de la preparación que tienen algunos arqueólogos.

Tenemos entonces estos dos problemas: por un lado si bien trabajando para el estado se puede ganar un poco más es difícil acceder a este mercado laboral. Al mismo tiempo, si bien en el sector privado existe un poco más de oportunidad laboral, las empresas no pagan lo que uno merece. No quiero con esto hacer que los estudiantes de arqueología se desanimen. La carrera es excelente pero debemos tener otras herramientas más en nuestra formación, como por ejemplo aprender acerca de gestión, que es algo para lo cual no nos preparan en la universidad. Nos enseñan a investigar y eso está bien, el arqueólogo es un investigador nato, pero también tenemos que desarrollar herramientas que nos permitan gestionar apropiadamente cuando ocupemos cargos para así crear sinergias con diferentes actores y poder conservar o poner en valor el patrimonio cultural.

Por otro lado, si nosotros queremos iniciar nuestra empresa consultora o de servicios arqueológicos o de museos, también podríamos gestionarla de manera adecuada y sostenible. Es algo que está faltando en este aspecto.              

Ahora que el COARPE ha pedido la colegiatura para todos los arqueólogos que postulan a una convocatoria del Ministerio de Cultura, ¿te sientes representado por el colegio?

El tema del COARPE es muy criticado últimamente. La colegiatura es importante y necesaria para que cualquier profesional pueda ejercer su carrera; es un proceso natural y algo a lo que teníamos que llegar. El problema es que muchos colegas no se sienten representados por este colegio y esto ocurre porque ven que el colegio está persiguiendo al gremio en lugar de defenderlo. El año pasado tuvimos esta noticia en la cual el colegio buscaba denunciar a los arqueólogos que estaban ejerciendo en el ministerio sin estar colegiados. Querían (el colegio) que el ministerio les facilite los nombres para que ellos los denuncien ante la fiscalía, en lugar de pedir explicaciones al ministerio de porque estaban contratando arqueólogos sin estar debidamente colegiados. Es decir, el colegio no puede perseguir a los colegas cuando el que está en falta es su empleador. Esta situación se ha revertido hace poco y me parece lo más sensato.

Lo que sucede con el colegio es algo que debería ser sencillo de solucionar ya que todo colegio profesional al que uno está sujeto, debe necesariamente exigir un pago para habilitarte, un derecho. Pero este pago debe dar algún tipo de beneficio. Actualmente, no veo eso en el colegio. ¿Cuáles son los beneficios que puedo tener haciendo ese pago que es anual si no me equivoco? Incluso también hubo un conflicto acerca del monto de pago, ya que no era el que se había estipulado inicialmente en los estatutos y todo esto fue un revuelo que estallo en las redes. Este es otro punto flaco que tiene el colegio ya que se está haciendo un cobro a los colegas y no se le está dando un tipo de beneficio. Me parece que el año pasado han hecho un primer curso de conservación para los colegiados pero esta es la única capacitación dada hasta el momento y no hay otro beneficio.


Javier Vásquez es director de la empresa Gestionando el Patrimonio (GPAM)

Hace poco hemos tenido que lamentar la muerte de un colega y el colegio ha reaccionado tarde, habiendo solamente publicado un comunicado. Yo también puedo alzar la voz y estar en contra de lo que ha pasado,  pero hasta el momento no vemos resultado alguno de las investigaciones que ellos dijeron iban a realizar. No se trata de pedir explicaciones, se trata de ir al ministerio y saber porque se está dando esta situación. ¿Porque el trabajo del arqueólogo, después de tantos años de tener una carrera, tiene que ser tan precario? Todavía no están claras las razones de muerte de Alex pero parece que hay un tema de negligencia por parte de la institución. Entonces es importante que nuestro colegio nos ofrezca protección, que provea con una asesoría legal, que presione a nuestros empleadores para que estemos asegurado y que ofrezca una defensa al arqueólogo cuando existan negligencias. No solamente perseguirnos por ejercer la profesión ya que esto es lo que nos gusta hacer, para esto nos hemos preparado pero también necesitamos sostenernos económicamente.    

Durante este gobierno se ha cambiado varias veces al ministro de cultura, ¿crees que hay un plan de trabajo a largo plazo a puertas del bicentenario?

En el caso del ministerio, vemos que siempre está con muchos problemas. Si bien es cierto que es una institución necesaria, no fue creada con una verdadera planificación desde un inicio. Su creación fue una gran idea o proyecto para tener una institución que conduzca el destino de la cultura y el patrimonio pero no tuvo una sólida respuesta política. Esto solo se logra a través de diseño de políticas culturales que, hasta ahora, solo se han mantenido en una serie de lineamientos. Estos lineamientos, si uno lo revisa, son muy generales, están entrelazados unos con otros y no existe un panorama claro acerca de la forma de conducir la gestión del patrimonio.

Por otro lado, el ministerio es una institución totalmente centralizada. Si bien tenemos direcciones regionales de cultura no cuentan con buenos profesionales técnicos o con personal suficiente y apropiadamente remunerados. Entonces, hay una gran carencia de profesionales capacitados que trabajen con el patrimonio. Todo eso tiene que ser la preocupación de un Ministerio de Cultura. Cuando no existe una política nacional de cultura que tenga que ver con líneas estratégicas claras donde estén juntas la investigación, la conservación y la difusión del patrimonio, es cuando las autoridades que llegan al ministerio hacen lo que pueden o lo que quieren.

Entonces, uno puede tener la mejor intención pero se choca con esta pared de burocracia por un lado y de falta de planes y líneas ejecutoras por otro lado. Esto hace que sea un ministerio débil, que no pueda controlar o administrar todo el patrimonio que tenemos y es por esto que está pasando por un momento difícil y de crisis, habiendo sido golpeado duramente por la corrupción. Mientras no tengamos una política nacional con ejes estratégicos claros para la gestión del patrimonio, va ser muy difícil que tengamos un patrimonio sostenible. Lo que investigadores y otros colegas estamos postulando ya hace bastante tiempo es que se realice una descentralización de la gestión del patrimonio.

Lo que se necesita es que el ministerio vaya a los lugares donde se encuentra el patrimonio y donde la gente vive con este. Si bien va a ser un proceso complicado, es algo que ha funcionado muy bien en otros países y que mejora a las comunidades que viven alrededor del patrimonio. Hay que poner a disposición de los gobiernos regionales y locales la gestión del patrimonio; esta es la única manera, a nuestro modo de ver, que el patrimonio sea sostenible.

FRANCHESCA TAPIA: “Las personas creen que el arte no está vinculado en su vida pero todo es arte en nuestro mundo contemporáneo.”

En este mes la asociación YIHDES entrevistó a Franchesca Tapia Espinoza. Historiadora de arte y gestora cultural por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Desde su etapa estudiantil se ha dedicado a la promoción y organización de congresos académicos y talleres sobre patrimonio cultural. Ha trabajado como investigadora para la minera Barrick en los Museos César Vallejo, en Santiago de Chuco y Museo Arqueológico de Ancash en Huaraz. Además se ha desempeñado como docente para el Instituto Peruano Alemán-IPAL y en la Cepre-Ensabap. En la actualidad, estudia la Maestría de Arte Peruano y Latinoamericano en la UPG-San Marcos (mención en Historia del arte), gestiona proyectos culturales para diversas instituciones de forma independiente y trabajó como gestora cultural e investigadora en la Compañía de Jesús. Es Presidenta de la ONG IIAPERU (Instituto de Investigaciones de Arte Peruano), donde dirige proyectos de investigación con un equipo multidisciplinario.

Coméntanos ¿con qué objetivo nace el Instituto de Investigaciones de Arte Peruano (IIAPERU)?

El IIAPERU nace por una iniciativa de estudiantes y egresados de la carrera de historia del arte de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. A nosotros nos han enseñado a investigar;  llevamos cursos desde arte universal, arte peruano antiguo, virreinato, republicano, moderno e incluso llevamos danza, música y teatro, tenemos una formación muy diversa. Nuestra formación universitaria nos ha motivo a estar conectado con el tema de la promoción del estudio e investigación de las artes. Por mucho tiempo se confundía que nuestro objetivo era más la producción artística o plástica, lo nuestro es el estudio y la investigación de toda esta producción creativa. Una de las cosas que nos impresionó bastante de la carrera es que a raíz de la investigación uno no solamente tiene un libro con su nombre sino que esto genera nuevos conocimientos, teorías y nuevas maneras de ver el arte que te rodea. Las personas, por ejemplo, creen que el arte no está vinculado en su vida pero todo es arte en nuestro mundo contemporáneo. Todos experimentamos un lenguaje visual muy fuerte que podemos ver en la calle con afiches, logos, diseños, etc.

Cuando estábamos puertas a egresar un grupo de alumnos nos dijimos: “Bueno, hay que hacer algo. Tenemos un material inmenso que estudiar e investigar.” El Perú tiene gran material cultural no solo arqueológico, sino histórico y contemporáneo también. Toda esa inquietud que teníamos nos llevó a prepararnos y a constituirnos, pero había que hacerlo bien. Uno de los debates que tuvimos en ese momento fue qué hacemos, nos formamos como colectivo, como asociación, como fundación o como empresa. Siendo realistas, al investigador no se le conoce como trabajador, la mayoría lo hace en docencia, en proyectos personales, en curaduría.  Como fundación no tuvimos los contactos y como colectivo, si íbamos hacer las cosas de manera voluntaria hay que formalizarse. Por su puesto no sabíamos nada de leyes, ni estatutos, de libros contables, ni notarias ni nada por el estilo. Tomo tiempo desarrollarlo y se dio durante toda la mitad del 2011 y ya en diciembre, salió la resolución. A partir del 2012 empezaron las actividades.    

En base a tu experiencia, ¿cuál consideras que es el mayor reto que hay que afrontar en el sector cultural a nivel laboral?

A nivel laboral creo que todas las áreas culturales tienen un gran desafío. Ahora está de moda la curaduría por ejemplo. Hay varios investigadores, ya sean arqueólogos, arquitectos, historiadores del arte, entre otros que están participando en exposiciones culturales que genera ingreso. Tú ves los resultados inmediatos en base al impacto que tú ocasionas en el público. También está de moda la gestión cultural para armar proyectos pero son muy pocos los que están trabajando realmente ahí. Por supuesto la última rama es la investigación; no vas a encontrar en ningún presupuesto municipal una rama para la investigación así como la promoción cultural u organización de actividades culturales. Todavía no forma parte de la política de este país el financiar la investigación en las artes, en el patrimonio, en la historia, etc. Como ahora, hay instituciones gubernamentales que están tratando de cambiar ello como el Museo de la Memoria. Ellos tienen su centro de investigaciones con un equipo multidisciplinario como historiadores, antropólogos y sociólogos que tratan de cambiar esa mentalidad y decir: “También hay que invertir en la investigación”. CONCYTEC trata de hacer todo los posible pero a la justas puede con lo relacionado a biología, medicina e ingeniería.

Es justo lo que le decía a una de mis colegas: “Si CONCYTEC, siendo CONCYTEC tiene problemas buscando financiamiento para industria y tecnología que son, supuestamente, la materia prima para la base de este país, imagínate cuando quieran apostar para humanidades o sociales.” Entonces todavía estamos años luz para que se tome conciencia, y creo que este tipo de iniciativas para armar proyectos de investigación deben apoyarse al cien por ciento y poco a poco las cosas pueden ir cambiando. Ahora no se ve un cambio muy notorio pero nosotros tenemos esa esperanza, desde la fundación hasta el día de hoy, que pueda cambiar. Por eso tratamos que los proyectos del instituto tengan esta proyección y que tengan este impacto en la gente.       

UN REPASO A LOS TRABAJOS REALIZADOS

Uno de los proyectos realizados fue “Recuperemos la Hacienda San Juan”, ¿Cómo se  desarrolló esta iniciativa?

El primer piloto que tuvimos en el instituto fue “Colegios con historia” que estuvo a cargo de Karla Mallma y de Martin Torres. Escogimos un colegio cerca al centro histórico de Lima, República de Bolivia, he hicimos un experimento. Lo que hacemos en el instituto no solo es recopilar información sino ir un poco más allá de la investigación porque cuando uno estudia patrimonio no solo va estudiar historia, arquitectura, estilo, sino también explica que uso tiene ahora porque el patrimonio no está muerto, está vivo. Entonces la idea es saber sobre lo que se encontraban ahí, como los profesores y estudiantes; y en base a eso pudimos darnos cuenta de muchas cosas. Por ejemplo, la mayoría desconocía la historia de su patrimonio y en el piloto buscamos hacerles participar de la investigación para que ellos mismos se den cuenta que tenía mucha historia y que debían protegerlo. Fue una experiencia muy bonita porque se trabajó con profesores, estudiantes y la directora y terminó en una charla con los padres que fue muy positivo para todos. A partir de ese piloto se nos ocurrió ya trabajar en el primer proyecto de investigación que fue del artista peruano Sabino Springett. El 2013, el cumplía su centenario de nacimiento y nos entrevistamos con su familia, entrevistamos a otros artistas, hicimos una convocatoria de investigadores, vinieron gente de conservación de Bellas Artes, historiadores del arte de San Marcos. Tuvimos un buen equipo que nos ayudó a la colección de información y de obras de Sabino Springett. 

El proyecto hacienda San Juan fue nuestro segundo proyecto y tuvo la misma dinámica que el anterior pero incluye la memoria de la comunidad, del patrimonio de la comunidad. En esa ocasión participaron también arqueólogos, historiadores del arte, arquitectos, de diseño y fotografía e incluso profesionales de comunicaciones. Han hecho una exposición fotográfico con ellos y creo que el 2014 con la Municipalidad de Surco. Ese proyecto también tuvo su búsqueda de información, archivo, biblioteca, consultar libros y revistas. Es una investigación que nos tomó dos años, que es lo que dura un proyecto de investigación. Ahora está a puertas de su publicación que sería la segunda del instituto.   


Portada de la Hacienda San Juan en Surco (Tomado de la página de Facebook del IIAPERU)   

Después de tu labor en la investigación y publicación del libro “Sabino Springett”,  ¿qué experiencia rescatas o puedes compartir sobre este proyecto?

Lo que hemos aprendido con estos proyectos es que nada es imposible. En realidad, cuando uno empieza a trabajar el tema de investigación encuentra muchos obstáculos, no solo monetarios sino también de acceso a la información, acceso a los archivos, bibliotecas y a las colecciones. Mucha de la información del patrimonio y de los artistas no está en los sitios oficiales, debes tener un conocido o contacto para moverte. Aparte de eso, el financiamiento es un poco difícil. En la investigación tienes que armar algo para que durante el proceso de investigación puedan ver resultados. Por eso nuestros proyectos siempre están acompañado de congresos, conferencias, conferencias, exposiciones y charlas con los vecinos. Para que se pueda notar que la investigación no es un proceso muerto, sino lo contrario, en encontrar en ese proceso el lado creativo. De ahí va el tema editorial, porque el investigador es investigador pero otras profesiones se tratan de promocionar, comunicar y difundir una adecuada imagen acerca de ello. Ahí comprobamos algo que ya pensábamos durante la universidad pero lo hemos comprobado en el instituto, y es que durante la investigación uno tiene que tener mucha apertura académica.

No es solamente que el investigador hace de todo. Tienes que tener tu equipo multidisciplinario, alguien que investigue, alguien que comunique, alguien que diseñe, alguien que se encargue de fotografía, alguien que se encargue de gestionar permisos, alguien que se encargue de administrar. Tranquilamente en un proyecto de investigación pueden estar trabajando de 5 a 7 personas de diferentes especialidades. Esto es algo positivo porque la unión hace la fuerza. Tener diferentes puntos de vista te permite explotar el tema e incluso considerar cosas que tú no habías considerado. Entonces la publicación del libro fue toda una experiencia porque era la primera vez y no sabíamos nada sobre publicar. El Fondo Editorial de la UPC tiene una trayectoria notable y su equipo es impresionante. Aprendimos que un libro también es como una obra de arte, también está vivo. No es solamente te doy mi texto y haz lo que quieras, sino es verificar qué tipo de fuente, qué tipo de formato, qué tipo de material. En ese momento tuvimos una gran alianza con la UPC y salió un producto muy bonito con ambos lados muy satisfechos. Lo que hemos aprendido en estos años es justamente lo que hemos creído, todo es cuestión de ingenio y creatividad, nada más.
        
Presentación del libro Sabino Springett (Tomado de la página de Facebook del IIAPERU)

PREGUNTAS SOBRE LOS NUEVOS RETOS

A lo largo de estos años participando con el instituto ¿cuáles han sido los proyectos más inspiradores para ti? ¿Qué más sientes que se puede hacer?

El desafío que tenemos es empezar a trabajar con las autoridades. Creo que es el reto más grande que vamos a tener y que de seguro se va a concretar en un momento pero es algo que todavía está a futuro. Yo creo que el mayor del desafío del instituto, y que de alguna forma ya se está empezando a hacer en este tiempo con el trabajo que hemos estado haciendo, es la vinculación con algunas instituciones como el Ministerio de Cultura por ejemplo. El año pasado el instituto ya fue reconocido como punto de cultura con resolución viceministerial y demás. Ahí tuvimos nuestro primer acercamiento para decir que la investigación produce conocimiento, cultura, identidad, memoria y otras cosas que son positivas para el desarrollo económico del país pero es un paso a paso. Claro, siempre que mandábamos nuestra carta al congreso o al CONCYTEC siempre nos decían nosotros los llamamos pero ellos tienen sus limitaciones y hay que entenderlo. Por mucho tiempo se ha considerado ciencia solamente lo que es medicina, ingeniería y agricultura pero hay que entender que el proceso de investigación también es rentable para todas las áreas. Tenemos muchos ejemplos en otros países y si fue posible ahí con mayor razón acá. Es una cuestión de tener visión y creatividad, con eso se hace muchas cosas. Pero hay que cambiar esa mentalidad, creo que eso será la tarea más grande del instituto y de todas las organizaciones que nos estamos dedicando a promover la investigación.

¿Cuáles son los nuevos proyectos que se vienen para el IIAPERU?


El año antepasado organizamos un primer seminario de investigación en el ICPNA de Miraflores, donde invitamos a todos las instituciones vinculadas a la producción científica en nuestro país. Estuvieron representantes de la Biblioteca Nacional del Perú, también representantes de centros de investigación como Bellas Artes, PUCP, UNMSM. Investigadores que tienen sus revistas y son promotores que luchan por los derechos de los investigadores. Colectivos que tienen sus revistas y también invitamos al CONCYTEC y a la Comisión de ciencia del Congreso pero no fueron. El seminario duro dos días y hubieron participaciones del vicerrectorado de San Marcos y Católica, algunos representantes de la UNI, gente de la IEP y lo más importante es que estuvo INDECOPI y PRONABEC. Justo el tema de la mesa era sobre los derechos de investigación y fue muy interesante lo que se tocó porque los investigadores descuidamos el tema de la promoción y la defensa. Hicimos una encuesta antes de hacer el seminario y una de las preguntas fue si había sido víctima de plagio y más de la mitad dijo que sí. Fue en base a ese seminario que nos dimos cuenta que debemos cambiar mucho la mentalidad con respecto a la investigación que ni siquiera se discute. Se discute la protección de las artes y la defensa del patrimonio, que me parece bien, pero no descuidemos el proceso científico porque al final todo termina siendo material muerto, enterrado en bóvedas o cajas que se almacenan y nunca salen a la luz. 

Creo que  lo que tendría que pasar en todo caso es que todo es un trabajo en conjunto. Juntándonos todos podemos hacer varias cosas que haciéndolo por separado.

Algunas palabras finales…

Agradecer bastante la oportunidad de poder hablar un poco más del instituto, lo que hemos hecho y lo que nosotros pensábamos cómo podemos mejorar las cosas. Y por supuesto, siempre apuntando a que esto sea como al inicio, para poder hacer más actividades con otras instituciones que ustedes entrevisten para que podamos unir y sentarnos para conversar las soluciones en conjunto. Yo creo que más que interés de cada institución, lo que podemos hacer es juntar todo ello y empezar hablar cosas macro y ver resultados. Las cosas no van a cambiar hasta que nos sentemos a dialogar a tomar actividades concretas para hacerlo en largo plazo. También invitar a todos los estudiantes y todos los que deseen dedicarse a la investigación que no tengan miedo de hacerlo. Por supuesto que tienen problemas pero todas las ciencias lo tienen, en todo los países y que no es solo de nosotros. Habrán momentos fáciles, momentos difíciles, en su mayoría, pero igual uno tiene que seguir intentándolo porque si uno realmente siente que ha nacido para esto, uno debe hacerlo y alcanzarlo como sea. Siempre trabajando razonablemente, poniendo los pies en la tierra y proyectándonos a que las cosas no van a salir de un momento a otro pero muchas veces estas pequeñas cosas suman, y ahora este instituto ya tiene 6 años con varias actividades, publicaciones, etc. En el instituto tienen una plataforma para poder difundir todo lo que se hace y también para poder hacer futuras alianzas. 

INTERPRETACIONES DE LAS ESTATUILLAS FEMENINAS DEL PALEOLÌTICO SUPERIOR - VENUS DE WILLENDORF

Por: Carmen Osorio Quispe

La Venus de Willendorf fue encontrada en un yacimiento paleolítico cerca de Willendorf (Austria), y habría sido elaborada, -aproximadamente.- hace 25. 000 años a. C.- En este periodo es donde se desarrolló la cultura Gravetiense, que abarcó toda la península Ibérica y las estepas euroasiáticas. Los hombres del paleolítico superior también elaboraron figuras antropomorfas y de animales, pero fueron las venus paleolíticas las más abundantes en aquellos tiempos. La Venus de Willendorf fue descubierta por el arqueólogo austriaco Josef Szombathy, en 1908, y actualmente forman parte de la colección del Museo de Historia Natural de Viena.
Esta venus esta esculpida en piedra caliza, en ella se observan restos de coloración rojiza, altura de 11,1 cm.


INTERPRETACIONES DE LAS FIGURITAS FEMENINAS

Actualmente no existe un consenso sobre el papel que desempeñó esta figurita, como la de muchas otras. Desmond Collins y John Onians en su artículo “The Origins of Art” (1978) afirman que la elaboración de imágenes primarias de animales se realizaban por una necesidad de hambre y el deseo de cazar;, por lo tanto, las figuritas femeninas como la Venus de Willendorf explicarían el deseo del hombre del paleolítico por tener relaciones sexuales, pues al estar diseñada con protuberancias en las piernas, caderas y las mamas, incitarían al acto sexual (a diferencia de las manos, pies y el rostro que son casi inexistente). Según estos estudiosos, las venus fueron hechas para el deleite del hombre. 

Se evidencia en las posturas de Desmond Collins y John Onians, que hay en cierta forma una visión androcéntrica y limitada de lo que realmente pudieron representar las figurillas paleolíticas. Al parecer, estos estudiosos miraron el pasado con parámetros actuales, pues aun nuestra sociedad tiene muchos rezagos androcéntricos, que en estos últimos tiempos han sido y están siendo cuestionados.

Pero también hay otras interpretaciones como la de Catherine McCoid y LeRoy D. McDermott quienes sostienen la idea que las figuritas femeninas fueron hechas por las mismas mujeres con la finalidad de enseñar a las adolescentes sobre la salud femenina y la higiene.

Pero parece poco creíble esta última interpretación, pues producirlas solo con la finalidad de enseñar temas de higiene y salud femenina no tendría sentido ya que las venus paleolíticas fueron hechas de una manera muy trabajada y, aparte, se han encontrado en toda Eurasia.

Marija Gimbutas fue la primera que dio un giro teórico nuevo acerca de este tema. Ella había estudiado las figuritas femeninas del neolítico y consideraba que estas eran diosas de la fertilidad. Y respecto a las figuritas femeninas del paleolítico superior, afirmó que estas serían precursoras de las figuritas neolíticas, y que habrían sido elaboradas para formar parte de algún ritual. Las anchas caderas, las mamas y el vientre bien pronunciado harían referencia a una madre en gestación y que representarían a la diosa de fertilidad. Por lo tanto, la Venus de Willendorf sería considerada como tal. 

Esta interpretación que presenta Gimbutas parece ser un poco más lógica, puesto que las figuritas femeninas paleolíticas habrían sido una parte principal de todo el proceso simbólico que se desarrolló en el paleolítico superior en Europa. 

Cristina Masvidal (2006), quien es parte del centro de estudios arqueológicos de la prehistoria de la Universidad Autónoma de Barcelona, en su artículo “La Imagen de las mujeres en la Prehistoria a través de las figuritas femeninas paleolíticas y neolíticas” habla de las diferentes interpretaciones que se le han asignado a las figuritas paleolíticas y menciona lo siguiente:

“La representación de la mujer mediante figuritas es una tradición artística que ha existido desde la prehistoria, en el paleolítico, hasta la actualidad casi sin interrupción. En todos los continentes se conocen culturas que en un momento de su historia han elaborado figuritas femeninas (…) pero casi nunca se han contemplado ni la propia autoría de las mujeres ni sus intereses en la propia interpretación de la imagen sino que ha dominado la mirada masculina, tanto del artista como del espectador. En consecuencia, es lógico que este punto de vista haya sido el mayoritario en la interpretación histórica de las representaciones femeninas del pasado y que las primeras hipótesis sobre las figuras surjan de una visión restringida del papel social de las mujeres en las sociedades antiguas”. (MASVIDAL, 2006, p.37) 

Aparte de esto también nos aclara que comúnmente las mujeres y todo lo que con ellas se relacione (como los hijos, la crianza, la alimentación, etc.) se asumen a estas estatuillas sin ninguna cuestión. Para lo cual esta autora objeta afirmando que la imagen de la mujer es la primera representación de un ser humano, que los prejuicios antropocéntricos han llevado a asociar a las figuritas paleolíticas con rituales religiosos, porque parece que es imposible reconocer ninguna capacidad a las mujeres si no es a través de la existencia de una figura divinizada, situada en un pasado remoto que fue superada, por divinidades principalmente masculinas. 

En su artículo “Bases para una nueva Interpretación sobre las Mujeres en la Prehistoria”, Masvidal plantea datos para exponer tendencias con respecto a la función y el significado de las figuras. 

“La primera y no por repetitiva debe darse por sentada es que la imagen humana predominante durante todo el Paleolítico Superior es la femenina, pero esta imagen no es homogénea. En segundo lugar, se da una tendencia hacia la diversificación de soportes a lo largo del Paleolítico Superior, desde las estatuillas en bulto redondo mayoritarias en el período antiguo hasta la mayor diversificación al final de período. Esta diversificación de soportes va pareja a la diversificación contextual y a la regionalización de las culturas del magdaleniense. Finalmente, el contexto de las figuritas tampoco es constante, sin embargo nunca aparecen en contextos funerarios. En la fase antigua es en el contexto doméstico donde debe buscarse su significado: su vinculación con los hogares, carbones y cenizas las asocia fuertemente a las actividades de mantenimiento y quizás a rituales que acompañaban estas actividades, a juzgar por la presencia de ocre y roturas intencionadas. Parece que lo femenino era entendido de forma integradora y ocupaba el espacio cotidiano por completo” (MASVIDAL, 2007, p.212) 

Esta autora recalca que es de suma importancia interpretar conjuntamente las figuritas femeninas teniendo en cuenta el contexto en el cual han sido encontradas. Siendo para del caso de la Venus de Willendorf el contexto doméstico en donde se debe buscar su interpretación. 

Los que nos trasmite Cristina Masvidal es su rechazo por la visión androcéntrica, y nos plantea ciertos puntos que debemos tener en cuenta al momento de interpretar a las figuritas femeninas del paleolítico. El rechazo por la visión androcéntrica es un proceso que se va desenvolviendo durante estos últimos tiempos. Paloma G. Marcen (2006) nos aclara cómo es que se da este proceso de cambio interpretativo de las figuritas femeninas. Informándonos que a finales del S.XIX coinciden dos movimientos: uno científico y otro político; el primero es el evolucionismo social y el segundo el primer movimiento feminista de las sufragistas que plantearon el problema sobre qué papel desempeñó la mujer en la prehistoria. 

No es extraño que la aparición de las mujeres como tema de reflexión e investigación en la prehistoria haya ido de la mano con los movimientos reivindicativos para la mejora en las condiciones sociales, legales y económicas. De esta manera comenzó a perfilarse a través del movimiento feminista un posicionamiento que exige a la práctica convencional de la investigación reconocer su sesgo androcéntrico que debería replantear las bases epistemologías, ontológicas y metodológicas de la arqueología prehistórica. (MARCEN, 2006, pp.15-17) 

No obstante, la arqueología prehistórica, se ha visto obligada a reconsiderar sus perspectivas interpretativas y reconocer los sesgos ideológicos de sus representaciones gráficas y narrativas; así como ampliar el registro arqueológico y las técnicas empleadas en su estudio a consecuencia de este debate. (LIESEN, 1998, 105-113) 

CONCLUSIÓN 

Las diferentes interpretaciones que se las han asignado a figuritas femeninas del paleolítico europeo, como la Venus de Willendorf van desde posturas androcéntricas, en donde se presenta a la mujer como un ser pasivo, hasta interpretaciones como los de Catherine McCoid y LeRoy D. McDermott, en donde que indican que las figurilla fémina habrían sido hechas para un papel didáctico. Pero siendo la de Marija Gimbutas la que dio un nuevo giro teórico nuevo, al interpretar las venus paleolíticas como figuritas divinizadas. 

Cristina Masvidal opina que estas anteriores interpretaciones tienen sesgos androcéntricos, pues han tenido una visión limitada del papel de las mujeres en la sociedad antigua, porque parece imposible aceptar algún poder a las mujeres, si no es a través de la existencia de una figura divinizada. 

Paloma G. Marcen nos da a entender que las nuevas interpretaciones que se les dan a las figuritas femeninas del paleolítico europeo – y que se alejaron de la visión antropocéntrica- tienen su explicación en la aparición de dos movimientos que coincidieron en el tiempo que son el evolucionismo social y el primer movimiento feminista de las sufragistas que se desarrollaron afines del S.XIX. El tema que erigieron en primera instancia como ámbito de denuncia e investigación fue el papel que se les asigna a las mujeres en la prehistoria. No obstante, la arqueología prehistórica se ha visto obligada reconsiderar sus perspectivas interpretativas, a reconocer ciertos sesgos antropocéntricos y a plantearse nuevas interpretaciones desde varios ángulos. 

Como vemos, las interpretaciones han variado según los diferentes contextos en los que han sido estudiados. Se considera que las figuritas femeninas del paleolítico europeo desempeñaron un papel importante en su contexto, que debemos interpretarlo de la manera más objetiva posible; y por supuesto, teniendo en cuenta el contexto ámbito en el cual han sido encontradas, como la Venus de Willendorf.

BIBLIOGRAFÍA 

CHARE, Nicholas (2009) Sexing The Canvas: Colling On The Médium. Art History .ISSN0141–6790. VOL32NO4.págs. 664-689. En: https://onlinelibrary.wiley.com/doi/pdf/10.1111/j.1467-8365.2009.00697.x

LIESEN, L.T (1998) The Legacy Of Women The Gatherer The Emergence Of Evolutionary Feminism. Evolutionary anthropology. Vol.7. N°3. págs..105-113. 

MARCEN, Paloma (2006) Mujeres Y Prehistoria: Vivir El Presente, Pensar El Pasado. Mujeres En La Prehistoria. Editorial: Subdirección General de Estudios y Cooperación del Instituto de la Mujer del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. España. Madrid. 

MASVILDA, Cristina (2006) La Imagen De Las Mujeres En La Prehistoria A Través De Las Figuritas Femeninas Paleolíticas Y Neolíticas. Mujeres En La Prehistoria. Editorial: Subdirección General de Estudios y Cooperación del Instituto de la Mujer del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. España. Madrid. 

(2007) Bases para una nueva interpretación sobre las mujeres en la Prehistoria. Complutum, 2007, Vol. 18: 209-215.En: revistas.ucm.es.